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Saldando cuentas pendientes...

martes, 8 de diciembre de 2009


La ecuación Desarrollo-Estado-Instituciones se nos presenta a las naciones latinoamericanas como uno de los escollos mas importantes e insondables ante los cuales nos hemos enfrentado. ¿Que tenemos en cuenta por desarrollo? Básicamente una conjunción de metas y fines que recolectan las necesidades de la sociedad. Enumerando podríamos citar educacion, salud, temas de pobreza, equidad de acceso y de genero, y condiciones de vida mínimas para toda la población sin exclusión alguna.
Sin embargo, las soluciones no se nos aparecen con claridad y las políticas proyectadas por diferentes gobiernos carecen de profundidad y temporalidad. Algo que nos gusta llamar como la existencia o no de un "modelo país".
Al momento entonces de plantearnos deficiencias (y eficiencias) tenemos necesariamente que caer en una parte fundamental que mencione al principio: instituciones.
Las instituciones se nos presentan como mecanismos validos de implementación de políticas tendientes a solventar los problemas que nos aquejan. Si planteáramos esto como una pirámide deberíamos poner en la cúspide al Estado, bajo las instituciones y en la base mas amplia las necesidades sociales. A riesgo de parecer una institucionalista, esta función esencial es la que a mi parecer anda mas floja. Podemos trazar un amplio recorrido en donde la figura del Estado a logrado una coherente extensión, sin embargo, la falencia que se nos presenta con mayor relevancia, es justamente esta: ¿como lograr instituciones organizadas que puedan ejercer la intervención del Estado hasta en su función mas mínima?. Bueno, es aquí en donde yo propongo el puntapie inicial, abierto a cuestionamientos y sobre todo a comentarios: ¿Es relevante el papel que cumplen las institituciones? Y de ser así ¿cuales son las trabas mas importantes que encontramos en el camino?¿Como percibimos las deficiencias de nuestra sociedad? Y mas aun...tiene la política que tomar las riendas de este problema e introducirlo en una agenda publica mas participativa? Se me ocurren muchos dilemas, desde la reorganizacion de los estados hasta incluso el advenimiento de nuevas instituciones de carácter civil que puedan dar cuenta de aquellos problemas en donde el Estado no tiene inferencia.



Como verán, hemos puesto el problema en el tapete...así que los dejo opinar a gusto...

Mucho palo pa' que aprenda

miércoles, 6 de mayo de 2009

Estoy casi atónita. Y un poco decepcionada.

Este año, en Uruguay se celebra el "Año Electoral" (sí, la democracia se celebra), se vota por las Cámaras Parlamentarias (alta y baja) y Presidente.

Como no les debe ser ajeno, las campañas electorales muchas veces mantienen un nivel de debate pobre, sumando a ésto el nuevo estilo "efectista" de nuestros gobernantes.

La publicidad ya comenzó, algunas buenas, otras mediocres, alguna aburrida, pero una más que lamentable. Uno de los partidos (de oposición) planté a una de sus votantes, encerrada en una jaula en la vía publica. En la jaula, tiene un sillón, y la "doña" se encuentra en pantuflas tejiendo. ¿No me creen? Véanlo aca. El argumento es simple. Dada la inseguridad latente (¿?) me tengo que encerrar en mi casa (o por lo menos eso dice nuestra ahora experta pero aún desocupada tejedora de bufandas).

Sin embargo, lo que más me asombra es la "liviandad" de todo el asunto. Lógico que sé que cada vez los infractores son más jóvenes, que la cárceles están saturadas, y que crece el número de rapiñas (hurtos violentos). Pero de allí, al panfleto efectista electoraloide, hay un gran paso.

Les puedo asegurar que esa mujer, está mas segura enjaulada en la calle que en su casa.
  • En los últimos años, ha crecido al doble la proporción de actos de violencia doméstica.

  • Durante el 2008, el 74% de los hechos de violencia doméstica se dio en el hogar de las víctimas.

  • El año pasado, se registró un asesinato o intento de asesinato hacia una mujer, cada 12 días.

  • La mayoría de estos actos, fueron perpetrados por parejas o ex parejas de la víctima.

  • El tramo etario más vulnerable, se encontró en las franjas desde los 15 a los 24 años, y desde los 35 a los 45.

  • El agresor, por lo general es la pareja, pero el segundo puesto lo ocupan los padres o padrastros.

  • De los registros de delitos perpetrados hacia una persona física, el 46% fue catalogado dentro de los estándares de violencia doméstica.

  • En 2008, el 83% de los hogares uruguayos, declararon haber ejercido algún tipo de maltrato físico a sus hijos o menores a cargo. El 15% de los hogares registro un tipo de maltrato "severo" (patadas, cachetadas en la cara u oreja)

Viendo estos datos, me preocupa que cerremos los ojos. La mayoría de estos casos están subregistrados (las agredidas no denuncian los hechos) y muchos son sistemáticos, se repiten y se reproducen generacionalmente. Cuando hablamos de inseguridad, entonces, ¿a qué nos referimos? ¿qué garantías deberían proporcionarle a esta población vulnerable, que, muchas veces, no tiene VOTO, y menos voz? ¿cómo deberíamos reaccionar ante los partidos que toman estos temas desagregados de sus contextos, de la situación real? ¿El Estado puedo controlar este tipo de "inseguridad"? Les dejo las preguntas en el tintero.

Y después de leer todas estas cifras, me queda la duda de si verdaderamente esa señora no esta más segura fuera de su casa, que dentro de ella.


Foto tomada de la campaña "En tu piel", contra la violencia doméstica.

El Granero del Mundo

sábado, 4 de abril de 2009

No hace mucho, después de largas discusiones familiares, advertencias, quejas y reclamos (especialmente por el tema "estudios"), me fui a recorrer mi país.
Me cargué una mochila gigante en la espalda, una carpa, una bolsa de dormir, mi equipo de mate, 1000 pesos en el bolsillo y me fui.

La idea era, en un viaje 100% gasolero, ir laburando de lo que pintara, y así recorrer todo. Como suelen decir, ir "de Usuahia a la Quiaca". Empecé por el norte. Pero en el norte me quedé.
No visité los hermosos lagos del sur, no esquié en sus cerros nevados, no me deleite con sus tazas de chocolate caliente ni paseé por sus bosques de pinos. Me quedé recorriendo todo el norte y países limítrofes del mismo. Para horror de mi madre: siete largos meses.
Los recuerdos que tengo de esa estadía (hermosa, sin lugar a dudas) son muchísimos. Conocí gente maravillosa, historias de vida impensadas, rostros inolvidables y una humanidad pura y genuina, inimaginada, en nuestro mundo actual. Sin embargo, el norte argentino duele.
Para visitar Bolivia, desde Jujuy, simplemente tenía que cruzar un puente. Caminando, como si de un barrio anexo se tratara. Mientras yo cruzaba ese puente, en ese mismo lugar había aproximadamente 10 nenas (repartidas de punta a punta), que no tenían más de 12 años. Y ahí estaban. En un puente que une dos ciudades. En un puente que une dos países. Expuestas a ser alejadas de sus casas y no ser vistas nunca más. Pero lo más desgarrador no fue eso, sino escuchar cuando una de estas nenas ofrecía sus servicios sexuales a cambio de un sandwich de milanesa que vendían en un puesto, uno metros pasado el puente, a un valor de 1 peso argentino.
Después, en el lugar donde me hospedaba, me contaron que sí, que todas esas nenas que yo había visto están ahí de lunes a lunes por la misma razón. Tienen entre 10 y 12 años. Y tienen hambre. Mucho hambre. Hambre del que mata. Hambre del que no deja pensar. Hambre del que duele. A ellas. A mí. A todos.



Los datos oficiales, que miden la mortalidad infantil en 12,9 por mil nacidos vivos contrastan con el reciente informe de Unicef: 14 por mil. En el país más de seis millones de chicos viven en la pobreza y la mitad de ellos pasa hambre. En el país de las espigas de oro, 25 niños mueren por día antes de cumplir un año.

En la madrugada del 11 de diciembre de 2008, un cartonero encontró el cadáver de un niño de tres años mientras hurgaba en un contenedor del barrio porteño de Constitución, a menos de dos mil metros de la Casa de Gobierno. El cuerpo estaba envuelto en una frazada y presentaba fuertes signos de desnutrición. Según informaron las fuentes de la investigación, en los días posteriores al hallazgo no se registraron denuncias sobre la pérdida del niño lo que hacía suponer que había sido depositado en el basurero por algún familiar o conocido.
Un día después de que apareciera el cuerpo sin vida de este niño sin nombre, desapareció la "novedad" de los medios.

Dos semanas después, una organización no gubernamental del Partido de La Matanza (Gran Buenos Aires) denunció que en el Mercado Central, más de 200 chicos de entre 8 y 13 años se prostituyen para poder comer. Según la denuncia, entre los que obligan a los niños a vender su cuerpo por comida, hay policías, changarines, seguridad privada, comerciantes, camioneros y directivos. El Mercado de La Matanza, principal centro comercializador de frutas y verduras del país, abastece a más de 11 millones de personas.

En la Ciudad de Buenos Aires, la tasa de mortalidad es de 8,3 por mil nacidos vivos; incluso en la orgullosa, rica y poderosa Capital Federal, el índice supera al de Cuba. Mientras que según datos oficiales la tasa nacional ha descendido, en la provincia de Buenos Aires, la más rica del país en términos económicos y productivos, la mortalidad infantil ha pasado de 12,5 en 2006 a 13,5 en 2007. En esta provincia, donde se tira una semilla y crece, durante 2006 murieron 3.280 bebés menores de 1 año y en 2007, 3.531: 10 bebés por día.

En la provincia de Formosa, las familias de 24 bebés por mil nacidos vivos los entierran antes de poder festejarles su primer año de vida. En Chaco mueren 18,9 bebés y en Misiones y Jujuy la tasa se eleva a 17 por mil, siempre según datos oficiales.

A fines de 2008, el Gobierno nacional anunció una disminución en el índice de pobreza del 23,4% al 20,7%. Los ocho millones de pobres de los datos oficiales contrastan con los 20 millones de argentinos que según diferentes estudios privados viven bajo la línea de pobreza. La diferencia en el cálculo se explica: para el gobierno la canasta básica de alimentos es de 978 pesos; para los estudios independientes, asciende a los 1.400.

Argentina produce alimentos suficientes como para dar de comer a varios cientos de millones de personas, posee un alto índice de PBI per capita y un elevado desarrollo científico-tecnológico. En las entrañas de su tierra hay petróleo, gas, oro y plata. El acuífero Guaraní, compartido con Brasil, Paraguay y Uruguay, es una de las reservas de agua potable más importantes del mundo.

En Cuba, pequeña isla ubicada en el medio del Caribe, a expensas de los huracanes y el mal clima donde no crece más que la caña, la mortalidad infantil es de cinco por mil nacidos vivos. Igual al de Canadá e inferior al de Estados Unidos (siete por cada mil), el índice cubano se sostiene pese al bloqueo que lleva casi tantos años como los que acaba de cumplir su revolución.


963 millones de personas tienen hambre en el mundo.

En nuestro mundo, en nuestro país.

En este sistema capitalista,

en el que todo sobra,

hasta los seres humanos.