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Justicia Real vs. Justicia Aparente

martes, 3 de marzo de 2009

La semana pasada trascendió la noticia del asesinato de un florista en la localidad de Lomas del Mirador. La noticia tomó mayor notoriedad porque se trataba de un colaborador de Susana Giménez. Los detalles del hecho son estremecedores; la víctima fue apuñalada repetidas veces y ahogada en una pileta, tras ser arrojada atada de pies y manos luego del asalto a la vivienda.
Este suceso puso sobre la mesa una cuestión que comenzó a rondar el ideario popular el pasado Noviembre. Muy afligida por lo sucedido, la conductora argentina dió una conferencia de prensa que causó revuelo. Este es el fragmento que más repercusión tuvo:

“Termínenla con la droga. La policía sabe donde venden paco, donde venden la droga. Antes te podían robar, pero no te mataban de esta manera. Tienen miedo de ser impopulares pero el tipo que delinque tiene que ir a la cárcel y el que mata tiene que morir”*
Fuente: http://www.criticadigital.com/index.php?secc=nota&nid=19515

La creciente sensación de inseguridad en la sociedad, llevó a que sectores de la población elevaran pedidos de penas más duras, la baja de la edad de imputabilidad y, el más reciente, la pena de muerte. Si bien es un tema que da para mucho, por el momento me gustaría detenerme para analizar este último pedido. Su particularidad yace en las contradicciones que despierta en las personas, contradicciones que salen fácilmente a la luz, cuando se les pide que elijan un bando.

Desde mi punto de vista, el mayor problema del argentino promedio (en especial del porteño), es que quiera, al menos en el ámbito relativo a la política, soluciones conservadoras con títulos progres. El miedo al qué dirán y a sonar políticamente incorrectos los lleva a buscar soluciones progres cuyos costos no están dispuestos a pagar y las problemáticas, lejos de ser solucionadas, son remendadas, hasta que la situación se torna insostenible.

Para muchos, por momentos, es difícil conciliar la arquitectura europea de Buenos Aires, con un país tercermundista, y suelen olvidar que lo somos. Pero como dijo Martín Caparrós en una nota reciente, "Se creyeron que podían convertir a la Argentina en un país tercermundista sólo para lo que les convenía, un país con niveles de exclusión sudaca y tasas de criminalidad escandinavas". Ni yo, ni Caparrós, estamos descubriendo la pólvora al sostener esto, Tomás Moro lo dijo ya hace cinco siglos: "¡Crean ladrones y después les imponen una pena por robar!" (Utopía, Tomás Moro).

El problema es, que lo que se está buscando es una justicia aparente, en lugar de una justicia real. En lo que concierne a problemáticas sociales la solución empieza en la raíz, de lo contrario, se trata de meros parches. Lógicamente, si pretendemos revertir esta tendencia que crece día a día, las medidas a tomar deben ser estructurales y encarar todos los aspectos de la problemática.

* La idea del post no es tildar a nadie de facho conservador o de garantista iluso, ni dividir la sociedad en bandos irreconciliables. Mucho menos debe entenderse como un ataque o crítica a Susana Gimenez quién, desde mi punto de vista, se encontraba acongojada por lo ocurrido y habló pasionalmente de una temática que debe ser encarada desde una perspectiva racional.